Huevos ecológicos Villada: el refugio del pico y la pluma

REPORTAJE REVISTA

«MAGAZINE  EL CLUB GOURMET»

 

Piensos ecológicos, total libertad, ausencia de químicos… Si una gallina pudiera elegir, viviría en la Granja Ecológica Villada, un reducto de paz y calidad en el corazón de Albacete. Para dar en la yema.

Gallinas ‘verdes’

 

Las gallinas, todas de la raza Isa Brown, se han adaptado fantásticamente al clima albaceteño. Las aves se alimentan exclusivamente de pienso 100% ecológico y de pequeños animales y hierba verde que picotean en los parques, carentes de abonos ni sustancias químicas. El uso de antibióticos y medicamentos también está limitado. “El cumplimiento de estos requisitos es indispensable para que el huevo reciba la certificación de la Unión Europea y obtenga el código 0”, apunta la propietaria de esta aventura avícola con mucho recorrido.

 

Tantos mimos nutricionales y vitales (las gallinas tienen monitorizadas hasta sus horas de descanso) se evidencian en la calidad de los huevos ecológicos Villada. “La clara es mucho más densa y compacta, debido a la frescura del huevo. La yema tiene un color amarillo más o menos intenso. El amarillo es el color natural, y no el naranja, que indica la presencia de colorantes”, asegura la propietaria.

Límite 48 horas

La recolecta se efectúa manualmente dos veces al día. En la misma granja se comprueba la calidad de los huevos: uno a uno, son supervisados visualmente con el ovoscopio, comprobando el estado de la cáscara y la cutícula, la cámara de aire, la yema y la clara. La técnica permite clasificarlos y retirar aquellos que no son aptos para consumo. El marcaje, envasado y etiquetado (haciendo uso de materiales sostenibles) es también artesanal. Al no tener intermediarios, los huevos van directamente de la granja al transporte y de ahí al punto de venta. Todo el proceso se desarrolla en solo dos días. “Los huevos son extra frescos. Cuando llegan a destino están en perfectas condiciones durante 26 días”, apunta Vela.

En la cocina

Los huevos de la granja albaceteña no necesitan de demasiado adorno para brillar con rotundidad. “Fritos, con su clara consistente, su puntilla bien crujiente y su yema jugosa, resultan de por sí todo un manjar”, aseguran desde la granja. Metidos en faenas culinarias, visten platos de alta cocina con gran soltura y protagonismo. “Un huevo ecológico poché con crema de setas y trufa es, sin duda, uno de los mejores bocados”, sugiere Vela. Para probar y repetir.

 

 

 

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